Nuestra compañera, la poeta María Ángeles Pérez López, profesora de la Universidad de Salamanca, nos reunió el pasado viernes 10 de octubre en torno a la figura de Sor Juana Inés de la Cruz.
Pérez López ahondó en las distintas facetas de Juana como escritora y la profundidad de su obra. Subrayó su inteligencia y capacidad creativa, nos argumentó con acierto cómo había sido una de las grandes renovadoras de la métrica en castellano-, su increíble erudición, su capacidad de trabajo, la envergadura de su biblioteca, su resiliencia ante las dificultades a las que tuvo que enfrentarse.
Según nuestra compañera, Juana fue un ser humano excepcional. Nacida como hija natural de Pedro de Asuaje y Vargas Machuca y de Isabel Ramírez de Santillana, aprendió náhuatl de los trabajadores de las tierras de su abuelo y fue sumamente precoz en la lectura y la escritura. Devoró los libros de la biblioteca de su casa, leyó a los grandes maestros de la antigüedad y todo aquello que caía en sus manos.
En la adolescencia, entró en la corte y se convirtió en dama de compañía de la Virreina, Leonor de Carreto, esto le permitió acceder a los círculos de conocimiento imperantes y conocer el trabajo y el pensamiento de matemáticos, filósofos y humanistas de la época.
Convertida en una poeta muy admirada, tiempo más tarde se inclinó por la vida religiosa para poder seguir escribiendo y estudiando.
María Ángeles leyó para nosotras algunos de sus sonetos, parte de varios textos, nos indicó cuales eran los poetas y autores más admirados por Juana y, finalmente, nos habló de la polémica Carta atenagórica publicada por el obispo de Puebla para avergonzar y reconvenir a la poeta, la tremenda repercusión que tuvo ésta y la contestación de Juana a dicha carta: Respuesta a Sor Filotea de la Cruz.
Agradecemos a María Ángeles una vez más su generosidad por acercarnos a esta enorme poeta, despertar nuestra curiosidad y generar un espacio para el diálogo.
La tarde, de tan grata se nos fue en un instante.




