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“Menos miedo”, de María García Zambrano: poesía para rebatir lo oscuro

María García Zambrano (Elda, Alicante, 1973) se crece con su último poemario, en el que muestra una voz plena de recursos. Poesía que no niega la noche, pero que desafía su negrura con la bondad, la belleza aparentemente nimia, la carne y la palabra-llama. De corte intimista y dividido en cinco partes, “Menos miedo”, galardonado con el Premio Carmen Conde de Poesía 2012 que concede Ediciones Torremozas, es un libro que se encuentra entre lo mejor de la poesía contemporánea en castellano, y cuya luz no cesa.

Anna Roig, “Quizás le llame Modagala”: delirio verbal para nombrar el miedo

“Quizás le llame Modagala” (La Bella Varsovia, 2013) es el primer poemario de Anna Roig, un libro que puede leerse como una ética de conducta. Con un ejercicio continuo de torsión lingüística, Roig despliega en esta obra una poética combativa por necesidad; una poesía humana y social nacida de una fructífera lucha interna. El resultado es una ecuación mágica: la que hace de la debilidad nuestra fortaleza.

“El Plazo”: poesía al acecho de lo feroz

La colección Once de la editorial Amargord ha publicado “El Plazo”, un poemario de la autora madrileña Olga Muñoz Carrasco en el que se combinan los espacios y objetos cotidianos con sensaciones que los trastocan y amenazan con destruirlos. El libro constituye así una suerte de narración sin relato, en la que se convoca el suspense propio de la vida.

Código desconocido: “28010”, de Marta Agudo

El pasado año, vio la luz el poemario “28010”, de la poeta madrileña Marta Agudo. El título de este libro recupera la función esencial que tiene un título, al ser “umbral” del texto y, al mismo tiempo, organizar toda la lectura del mismo. A partir del número, se articula un lenguaje incardinado en el cuerpo, en la casa, en el lugar y en el otro, y que vuelve extraordinario lo cotidiano.

Cósmosis y «Caoscopia», de Yaiza Martínez

El último libro de la poeta canaria Yaiza Martínez, “Caoscopia” (Colección Once, Ed. Amargord, 2012), coincide con algunos de sus poemarios anteriores en el interés por la indagación en la estructura, la forma y la geometría; así como en la fractura del lenguaje. Y en él de nuevo está también la “escucha”, en este caso, a un “goteo de la conciencia” que genera una curva semántica suave (mantra en el libro: «el ser, el no-ser, voz del amor, en el lenguaje»), del mismo modo que el goteo caótico de un grifo roto acaba generando un patrón.

Laura Giordani: «La poesía contiene la semilla de la insumisión»

Laura Giordani (Córdoba-Argentina, 1964) es autora de los poemarios “Noche sin Clausura” (Amargord, 2012) y “Materia Oscura” (Baile del Sol, 2010). En ellos, la palabra poética se emplea en hacer visible lo invisibilizado y lo oscurecido. Esta vocación se desarrolla desde lo más íntimo y pequeño, como una forma de insumisión frente a un mundo que desprecia la lentitud, y su propia capacidad para otorgar sentido.

Indagadora voluntad desanestesiante o “Deriva”

Hay dos tipos de libros: los que concluyen y los que no cesan. El poemario “Deriva”, de la poeta catalana Laia López Manrique, editado este mismo año por Prensas Universitarias de Zaragoza (PUZ), pertenece al segundo grupo. “Deriva” conforma un tejido, una trama, la minuciosa cartografía de un seísmo interior, y refleja, a través de la experiencia del lenguaje, la inquietud y la alegría del tejido mismo de la existencia.

Retratos plásticos de mujeres en «Atavío y puñal», de Mª Ángeles Pérez López

Si entendemos que lo puro femenino o puro masculino son constructos culturales y sociales, nos queda la esencia: las diferencias biológicas e históricas o, lo que es lo mismo, la realidad desde estas dos obviedades. En esta perspectiva se ha situado Mª Ángeles Pérez López para escribir el poemario «Atavío y puñal», que está constituido por retratos, densos como el óleo, de 22 mujeres, todas ellas tocadas por el color, por la infinita constelación del verbo.

Zenobia Camprubí, mujer sin sombra

No hay escritor que recibiera el premio Nobel con tanta tristeza como Juan Ramón Jiménez: Zenobia de su alma (véase la dedicatoria a la Tercera antolojía poética) agonizaba, ese día 21 de octubre y por una semana más, vencida por el cáncer de matriz contra el que batallaba desde hacía cinco años. Dos meses después en Estocolmo, en nombre del poeta –varado en Puerto Rico, hundido ya sin remedio en la depresión– agradecía el galardón… Leer más »Zenobia Camprubí, mujer sin sombra