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Cósmosis y «Caoscopia», de Yaiza Martínez

El último libro de la poeta canaria Yaiza Martínez, “Caoscopia” (Colección Once, Ed. Amargord, 2012), coincide con algunos de sus poemarios anteriores en el interés por la indagación en la estructura, la forma y la geometría; así como en la fractura del lenguaje. Y en él de nuevo está también la “escucha”, en este caso, a un “goteo de la conciencia” que genera una curva semántica suave (mantra en el libro: «el ser, el no-ser, voz del amor, en el lenguaje»), del mismo modo que el goteo caótico de un grifo roto acaba generando un patrón.

Laura Giordani: «La poesía contiene la semilla de la insumisión»

Laura Giordani (Córdoba-Argentina, 1964) es autora de los poemarios “Noche sin Clausura” (Amargord, 2012) y “Materia Oscura” (Baile del Sol, 2010). En ellos, la palabra poética se emplea en hacer visible lo invisibilizado y lo oscurecido. Esta vocación se desarrolla desde lo más íntimo y pequeño, como una forma de insumisión frente a un mundo que desprecia la lentitud, y su propia capacidad para otorgar sentido.

Indagadora voluntad desanestesiante o “Deriva”

Hay dos tipos de libros: los que concluyen y los que no cesan. El poemario “Deriva”, de la poeta catalana Laia López Manrique, editado este mismo año por Prensas Universitarias de Zaragoza (PUZ), pertenece al segundo grupo. “Deriva” conforma un tejido, una trama, la minuciosa cartografía de un seísmo interior, y refleja, a través de la experiencia del lenguaje, la inquietud y la alegría del tejido mismo de la existencia.

Retratos plásticos de mujeres en «Atavío y puñal», de Mª Ángeles Pérez López

Si entendemos que lo puro femenino o puro masculino son constructos culturales y sociales, nos queda la esencia: las diferencias biológicas e históricas o, lo que es lo mismo, la realidad desde estas dos obviedades. En esta perspectiva se ha situado Mª Ángeles Pérez López para escribir el poemario «Atavío y puñal», que está constituido por retratos, densos como el óleo, de 22 mujeres, todas ellas tocadas por el color, por la infinita constelación del verbo.

Zenobia Camprubí, mujer sin sombra

No hay escritor que recibiera el premio Nobel con tanta tristeza como Juan Ramón Jiménez: Zenobia de su alma (véase la dedicatoria a la Tercera antolojía poética) agonizaba, ese día 21 de octubre y por una semana más, vencida por el cáncer de matriz contra el que batallaba desde hacía cinco años. Dos meses después en Estocolmo, en nombre del poeta –varado en Puerto Rico, hundido ya sin remedio en la depresión– agradecía el galardón… Leer más »Zenobia Camprubí, mujer sin sombra

Una música que pone en crisis los conceptos

La escritura de la poeta argentina Laura Giordani es una escritura de la escucha, escritura que, gracias a su música, se queda y deja sin conceptos, sin ideas fijas. En su último poemario (“Noche sin clausura”, colección Candela, Amargord, 2012), Giordani refuerza esa re-creación del ritmo suave, cultivando una especie de música que pone en crisis el poder de los conceptos y llega sin embargo donde éstos no pueden alcanzar.

Begoña Callejón: «Creer en la escritura es creer en el espacio y en el tiempo»

Begoña Callejón intenta buscarse a sí misma través de la escritura. Para la autora, la mayoría de la poesía nace del inconsciente y propicia la entrada en un lado oscuro que ofrece una gama muy amplia de posibilidades creativas. En este sentido, Callejón afirma que escribe desde las imágenes que “ve”. A partir de ahí, sus poemarios van tomando forma. Por último, para Callejón escribir es dar un salto al vacío, una experiencia en la que “nos desnudamos para hacernos libres”.

Pilar Fraile Amador: «La poesía emerge de la memoria individual y de la colectiva»

Para Pilar Fraile Amador, la poesía surge y se elabora a partir de imágenes que «suceden» o se hacen presentes en la conciencia. La escritura consistiría, en parte, en ir tirando de esas imágenes, hasta que se agotan. A través de ellas y del ejercicio poético, Fraile cree que se puede acceder a la correspondencia existente entre los seres, e incluso entre lo vivo y lo inerte, a un espacio común del que pueden beber todas las artes, y no sólo la poesía. En este espacio también estarían la memoria individual y la memoria colectiva, de cuya convivencia y modificación recíproca surgiría buena parte de la escritura.